Mauro Calcagno lloró cuando vio por primera vez una pista de hielo olímpica: ahora apunta a los Juegos

Mauro Calcagno lloró cuando vio por primera vez una pista de hielo olímpica: ahora apunta a los Juegoscincomas.com

Mauro Calcagno es un joven patinador de 17 años que lloró al ver su primera pista de hielo olímpica en los Juegos de la Juventud de Lillehammer. Una plaza que consiguió gracias a su duro entrenamiento en una ‘minipista’ con dos columnas en medio en su Bariloche natal. Al conocer la historia, el COI decidió que el primer uniforme que visitó Mauro en su ejercicio debía estar en el Museo Olímpico de Lausanne (Suiza).

El Hamar Olympic Amphitheatre, donde se disputó la prueba de Lillehammer, tiene una pista de hielo de 30x60 metros, toda una instalación olímpica que puede albergar a 7.000 espectadores.
Las medidas mínimas para disputar una competición de patinaje artístico exigen que la pista tenga unas medidas mínimas de 26x56 metros. Sin embargo, la pista donde entrenaba el argentino Mauro Calcagno, Neviska en Bariloche, no solo tiene un pequeño tamaño de 20x12 metros sino que también cuenta con dos columnas en el centro. Además, es un centro público donde cualquiera puede patinar.
Entrenando en esa ‘minipista’ y en esas condiciones, Mauro Calcagno recibió la noticia de que era el mejor patinador del ranking argentino, por lo que tuvo la oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lillehammer. Un reto que, con muchas dudas, terminaron aceptando Mauro y su entrenadora, Estrella Marinucci.
“Fue la guinda que coronó una de las mejores experiencias de mi vida, la oportunidad que me dio el Comité Olímpico Internacional fue una de las que más me marcó en mis 17 años. No era lo esperado, pero las cosas se dieron de la mejor manera posible. Viví momentos de gran emoción durante toda la competición, conocí a personajes destacados en el deporte y, además, tengo un sitio en el Museo Olímpico. Todo esto desató una motivación para demostrar que entrenar en esa pista con columnas no ha sido un freno para mí, sino todo un desafío”, explica Mauro tras su participación en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lillehammer 2016.
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Formar parte del Museo Olímpico en la sede suiza del COI

El joven argentino acabó 16º en la cita olímpica noruega con una puntuación de 79,50. Una competición que le valió para entrar por la puerta grande en el Museo Olímpico. Mauro Calcagno no pudo evitar llorar de emoción al ver por primera vez en su vida una pista olímpica de patinaje sobre hielo. Tal fue su sentimiento que el COI le pidió su uniforme de competición para exponerlo en su museo.
Mauro Calcagno se empeñó en hacer patinaje artístico en un país donde no se practica este deporte. Como a las grandes leyendas olímpicas, fue la pasión lo que le llevó a llegar donde ha llegado. “En mi caso fue la pasión que descubrí a los 10 años, la que me ha llevado hasta hoy día y por la que seguiré apostando en los próximos años”, asegura Mauro. El joven además, está seguro de que conseguirá que el patinaje sea reconocido en su país natal: “Con esta pasión abriré camino a un país como Argentina para que el patinaje sea reconocido internacionalmente. Si apuestas por algo que te gusta completamente es imposible que falle porque la dedicación no sale de la fuerza física, sino de dentro de uno”.
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Tras esta gran experiencia, su próximo objetivo es llegar a unos Juegos Olímpicos pero sin prisa. Mauro explica su prioridad: “Entrenar para el 2022 (JJOO Pekín) mientras completo los Junior Grand Prix con elementos que no consigo entrenando en las condiciones que entreno. Pero sí, mi camino está decidido con varias paradas en el medio”.

De su Bariloche natal, a una Canadá profesional.
Una de esas paradas de las que habla Mauro será Canadá. Allí empezará a entrenar para ser uno de los mejores patinadores del mundo y el primer patinador argentino en estar en unos Juegos Olímpicos absolutos.
La oportunidad canadiense, país donde entrena Javier Fernández (uno de los ídolos de Mauro), le llegó gracias a un español, en este caso gracias a un juez. “Gracias a que el reconocido Daniel Delfa, que juzgó el Nacional argentino de 2016 y 2017, pudo reconocer lo que yo y mis entrenadores queríamos para nuestra Argentina, nos dio la oportunidad, no solo de ir a Canadá, sino de recomendarnos a un gran entrenador al que conoceré el próximo mes de enero”.
Mauro tendrá un tiempo de aclimatación en Canadá en el que se dedicará de lleno al patinaje. “Después de eso completaré mi carrera como atleta junior y comenzaré mis estudios en Relaciones Públicas. Quiero estudiar y me gustaría acceder a un título universitario, pero sin que condicione mi verdadera pasión que es el patinaje”.
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No es tan diferente la situación en Argentina a la de España en cuanto a infraestructuras e instalaciones para que un joven desarrolle el patinaje artístico. Nosotros tenemos la fortuna de contar con el campeón del mundo Javier Fernández. Él es el referente en el e quiere convertirse Mauro para los jóvenes argentinos que empiezan en el patinaje.
“Que apuesten por ellos mismos por que podrían abrir camino al país para crecer nacional e internacionalmente como Javi lo ha hecho. Que disfruten cada segundo y se tiren a desafíos diarios nuevos. Porque la vida se encarga de recompensar las pasiones en las que uno pone empeño en lograr”, aconseja, finalmente, Mauro.
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Felipe Rodriguez. Es entrenador nacional y exjugador de rugby. Ha sido, durante seis años, selecionador sub 16 de la Comunidad de Madrid además de director de las Escuelas del Club de Rugby Alcalá, actualmente entrena al club KREAB Alcobendas, en categoría sub-18.