Julio Benítez ‘El Cordobés’, torero por vocación, por votación… y por mediación de su hermana

Julio ha vivido el toreo desde que nació, lo lleva en la sangre y desde muy pequeño se sintió atraído por este mundo: “Mi padre hizo dos películas: ‘Aprendiendo a morir’ y ‘Chantaje a un torero’ y las tenía rayadas literalmente de tantas veces que las ponía, con cinco años. Después de verlas me iba al salón a torear. Mi madre tenía un toro de adorno y yo me ponía a darle pases”.

Le gustaba, lo sentía, pero su timidez le impedía decírselo a su padre, tuvo que ser su hermana Martina quien le diera el empujón: “Tenía 17 años. Yo no fui capaz de decírselo a mi padre y fue mi hermana Martina la que se lo dijo después de que yo se lo pidiera. Estábamos todos reunidos y ella lo soltó: ‘Papá, quiero comentarte una cosa que Julio no se atreve a decirte: que quiere probar en el mundo del toro’. Mi padre me preguntó: ‘¿Pero eso es verdad Julio?’. Y le dije: ‘Si’. Y dijo: ‘Ahora que estamos todos vamos a hacer una votación y que levante el dedo aquel que quiera que Julio se pruebe como torero’. Y todos lo levantaron, él, el primero”.