Manuel cuenta la verdad sobre su renuncia al encuentro que su padre le propuso

“Mi padre me mandó un secretario para que hablara conmigo. Me dijo que ‘el jefe’ había pensado que iban a hacer un tentadero para que fuera allí con mi familia y nos hiciéramos una foto para colgar en las redes. Yo le dije: ‘Así no. Tú, si me permites a mí, le dices al monstruo que yo, cuando él quiera, me voy a donde él me diga solo, solo, a tomarme un café con él y me siento yo solo con él cinco minutos en un cuarto, los dos. Yo creo que me merezco, después de tanto tiempo, tener cinco minutos con él. Sin gente, sin una cámara. Que luego quiere hacerse quinientas mil millones de fotos, me las hago. Que luego tenemos que irnos los dos abrazados por la plaza de las Tendillas de Córdoba, me voy. Pero yo quiero cinco minutos’.

A los tres días me fui a entrenar y me encontré una página en el Diario de Córdoba diciendo: ‘He invitado a Díaz a vernos en mi casa y lo ha rechazado’. No, perdona. Imagínate cuando vi aquello, me enfadé muchísimo. Automáticamente llamé a este señor que me llamó y le dije: ‘Lo primero borra automáticamente mi número de tu agenda y no me llames más en tu vida’’.