Johannesburgo, la capital de África

Johannesburgo, la capital de Áfricacincomas.com

Siete millones de habitantes convierten a Johannesburgo en la gran capital de Sudáfrica, y la más prospera de todo el continente. Hoy el equipo de ‘Callejeros Viajeros’ nos ha descubierto los secretos de la ciudad más rica de todo el continente africano.

En primer lugar nos dirigimos a Sandton City, el centro financiero de la ciudad. Aquí encontramos el mayor centro comercial de todo el continente y allí nos explican que esta zona se construyó después del Apartheid y de la llegada de muchos inmigrantes, cuando las personas ‘blancas’ decidieron crear una zona más segura para ellos y para las empresas que estaban por venir.
Y es que las diferencias entre las personas de diferente color siguen siendo muy notorias. Mientras que en las oficinas se ve a mucha gente de color blanco, en la calle y en puestos de trabajo más rudimentarios, la predominancia es de gente de color. Estos últimos cobran a su vez un porcentaje bastante menor de la media de los de color blanco.
Una de las curiosidades que caracterizan a la capital sudafricana es la venta ambulante que se forma en todos los semáforos de la ciudad- En medio de tu trayecto puedes parar y comprar desde comida, el periódico y hasta un cargador para el móvil.
El segundo destino del viaje es la zona de Oaklands, una de las zonas residenciales de lujo de Johannesburgo. Allí somos testigos de la cantidad de seguridad que existe alrededor de las casas de la zona. Nos explican que los robos son frecuentes y que la seguridad corriente no es suficiente para salvaguardar sus bienes y sus propias vidas.
A 120 kilómetros de Johannesburgo, se encuentra Potchefstroom, el lugar donde blancos y negros se reconciliaron tras el Apartheid gracias al deporte. "Fue un momento muy emocionante cuando Mandela vino al estadio para apoyar a los blancos", comenta José Luis, un asturiano que vivió este encuentro histórico para los sudafricanos.
Por último descubrimos las minas de oro de Goldreed City. A 200 metros bajo tierra, estas minas aún mantienen viva la fiebre de oro que dió lugar a la creación de la ciudad de Johannesburgo.