Las trabas de la investigación en España

En esta entrega, Samanta Villar conoce de primera mano las trabas con las que se encuentra la investigación científica en España. Profesionales que deben abandonar sus trabajos como científicos por falta de recursos, que buscan conseguir financiación de la forma que sea para poder seguir con sus investigaciones que nos benefician a todos, o científicos que tienen que irse fuera de España para poder ejercer y prosperar.

Así, Samanta nos mostrará historias como la de Luisa, especialista en biología molecular, doctora en Centro de Investigaciones Biológicas de Madrid, con más de 25 años dedicados a la investigación científica. De estos, los últimos 10 años los ha dedicado al completo al estudio del síndrome HHT, una enfermedad rara de la que es referente a nivel mundial. Sin embargo, no está financiada por el Estado y ella misma ha ido sacando adelante la investigación como ha podido, llegando incluso a presentarse a un concurso de televisión en el que afortunadamente consiguió ganar 15.000€ que destinó a la asociación del HHT para poder continuar con el estudio.
Ahora, para poder continuar con la investigación, necesita 50.000€ que el Estado no va a aportar: “me da mucha rabia que se desmonte la estructura de un grupo de trabajo que se nos ha considerado como ejemplares en las enfermedades raras" le comenta a Samanta. Aun así, Luisa no se plantea abandonar y va a quedarse en España, aunque podría estar perfectamente en otro país, cobrando el triple, con más financiación y con menos problemas.
En la misma situación se encuentra Andrés Moya, astrofísico que lleva 13 años en el estudio de la física estelar, y que acaba de dejar su puesto en el CSIC por falta de fondos: "a mí el saldo neto me sale negativo", nos explica, " yo pago por trabajar".
La otra cara de la moneda son todos aquellos científicos que deciden salir de España para poder ejercer y tener medios. Pero no nos confundamos, como bien explica Marian, doctora cum laude en bioquímica y biología molecular e investigadora en la Universidad Rockefeller de Nueva York, aunque sean españoles no se trata de ciencia española. Todos los investigadores en su misma situación tienen más que firmado que todo lo que descubran pertenece a la universidades y países en los que trabajan, por lo que en el caso de Marian, todos sus avances en investigación sobre el síndrome de Rett tendrán una patente estadounidense.
Alguna de las investigaciones más punteras fuera de España están guiadas precisamente por españoles. Un ejemplo sería Ángel Pellicer, un prestigioso investigador de oncología molecular que también trabaja en Estados Unidos desde hace más de 37 años, y que defiende que todo gobierno debería apostar por la investigación: "la sanidad es muy importante, la educación es muy importante, el desempleo… pero yo creo que habría pocas cosas más importantes que la investigación".
Según la Federación de Jóvenes Investigadores, más de 800 doctores salen cada año del país, y cuando se les pregunta por la posibilidad de volver a España, la mayoría coinciden con la respuesta que Rubén, compañero de Marian, le da a Samanta: “Volver a España es un suicidio profesional”.